domingo, 13 de julio de 2014

SELECCIÓN COLOMBIA +3 EL FINAL

Imagen por: Comutricolor


A mi juicio, nos vamos del mundial con un partido muy triste, con el peor arbitraje del mundial o al menos uno de los más polémicos, nuestra selección pareció despertar sólo hasta los últimos 15 minutos del encuentro, a excepción del portero David Ospina quien siempre dio todo de sí y puede que algunos defensas también hayan estado a la altura como fue el caso de Mario Yepes, a pesar de esto sí que merecíamos irnos a los penales ya que nos anularon un "justo" gol y nos pitaron una "injusta" falta en el área entre muchas cosas más y todo gracias al "españolete", al final Brasil reiría por última vez en su casa ya que luego recibió 7 goles de Alemania en las semis y otros 3 tantos de Holanda por el 3er lugar, Argentina perdió la final contra Alemania y es que no merecía ganar en absoluto, nos quedamos con el goleador de la copa, el famoso James Rodríguez, queda en el aire una gran satisfacción, hemos vivido una imagen tan distinta a los desordenes que han ocurrido en Brasil por las históricas humillaciones que le propinaron los equipos europeos, acá en cambio hubo alegría, agradecimiento, unión, el deporte nos juntó en un solo sentimiento después de tantos eventos que nos habían separado en los últimos tiempos y que por obvios motivos aún nos separan, que viva el deporte pero sobre todo Dios que nos permitió vivir momentos únicos en la historia patria, la idea es que algún día nos unamos todos, o al menos muchos, quienes le acepten, todos en la persona de Jesús, porque con Él nunca perderemos un encuentro, no seremos goleados y si humillados, luego coronados en la eternidad, no habrá lágrimas de tristeza ni desilusiones, de Él nunca recibiremos peros ni excusas, ni malos partidos, ni malos ejemplos, por donde le miren queridos hermanos, Jesús es otro nivel.

Imagen modificada por el autor de este blog




sábado, 28 de junio de 2014

SELECCIÓN COLOMBIA +2




Brasil 2014 ha tenido un promedio de gol de 2,83 y eso es gracias a la gran efectividad de los delanteros, quienes viven del gol y han estado recontra finos en el campeonato. James Rodríguez le marcó un doblete a Uruguay y se convirtió en el goleador absoluto de la Copa del Mundo. Pero Lionel Messi, Neymar y Müller lo siguen.


James Rodríguez (COL) 5
Neymar (BRA) 4
Lionel Messi (ARG) 4
Thomas Müller (DEU) 4
Robin Van Persie (NED) 3
Arjen Robben (NED) 3 
Karim Benzema (FRA) 3
Clint Dempsey (USA) 2
Jackson Martínez (COL) 2
Ahmed Musa (NIG) 2
Xherdan Shaqiri (SUI) 2

Fuente: Depor.pe

SELECCIÓN COLOMBIA +1



Mi selección mereció un espacio en mi blog, es que Dios le enseña a uno a amar más a la patria y con esos méritos deportivos de los últimos años, es inevitable...

DIOS BENDIGA A COLOMBIA, VENGA LO QUE VENGA, 
DIOS Y PATRIA.

Quién no recuerda esa fatídica jugada en la que René Higuita, jugando como arquero líbero, recibe el balón de Luis Carlos Perea, intenta driblar a un contrario pero pierde el esférico y éste termina incrustado en la red. Ese dilapidario gol marcó la eliminación del Mundial de Italia 90 de una Selección Colombia que llegaba por primera vez a una fase de Octavos de Final de una Copa Mundo.


El 23 de junio de 1990 fue ese inolvidable día en que Colombia perdió ante una Camerún que en la previa parecía no tener los pergaminos suficientes de vencer a los dirigidos por ‘Pacho’ Maturana, que alcanzaban su primera ronda de eliminación directa en un Mundial tras clasificarse de una manera muy apretada gracias al gol de Freddy Rincón ante Alemania. En el estadio San Paolo de Nápoles los colombianos intentaron conseguir su paso histórico ante los africanos, los nacionales intentaron anotar varias veces pero el arco siempre se les cerró y así el partido se fue sin goles a la prórroga. En el tiempo extra los cameruneses abrieron el marcador gracias al veterano Roger Milla, los cafeteros intentaron empatar con rapidez y justo cuando Colombia estaba mejor ocurrió lo peor, la fatídica jugada del excelente portero de la Selección que cometió quizá uno de los errores más recordados de toda la historia de los Mundiales. Los nacionales lograron descontar faltando pocos minutos para el final del partido, pero no fue suficiente y así se cerró la participación en Italia 90.

Hoy, 24 años después de aquel partido ante Camerún, la Tricolor venció a Uruguay por los octavos de final y se medirá ante Brasil por los cuartos de final el próximo Viernes 4 de Julio a las 3pm (Hora Colombiana).

Fuente: Goal.com

viernes, 13 de junio de 2014

MÁS ALLÁ +1

Imagen modificada por el autor de este blog


Primer tipo de muerte: Sin preparación próxima ni remota, o sea, ausencia total de preparación. Es la muerte de los grandes impíos, de los grandes incrédulos, de los grandes enemigos de la Iglesia; la muerte de los que no se han contentado con ser malos, sino que además han sido apóstoles del mal, han sembrado semillas de pecado, han procurado arrastrar a la condenación al mayor número posible de almas.

Estos no han tenido preparación remota: Han vivido siempre en pecado mortal. Y, por una consecuencia lógica y casi inevitable, suelen morir también sin preparación próxima, obstinados en su maldad. Porque, por lo general, señores, salvo raras excepciones, la muerte no es más que un eco de la vida. Tal como es la vida, así suele ser la muerte. Si el árbol está francamente inclinado hacia la derecha, o francamente inclinado hacia la izquierda, lo corriente y normal es que, al caer tronchado por el hacha, caiga, naturalmente, del lado a que está inclinado. Esta es la muerte sin preparación próxima ni remota. La de los grandes impíos, la de los grandes herejes, la de los grandes enemigos de la Iglesia.

Esta fue la muerte de Voltaire, el de las grandes carcajadas: “Ya estoy cansado de oír que a Cristo le bastaron doce hombres para fundar su Iglesia y conquistar el mundo. Voy a demostrar que basta uno solo para destruir la Iglesia de Cristo”.

¡Pobrecito! Él sí que quedó destruido.

Escuchad. Os voy a leer la declaración del médico Mr. Tronchin, protestante, que asistió en su última enfermedad al patriarca de los incrédulos. Va a decirnos él, personalmente, lo que vio: “Poco tiempo antes de su muerte, Mr. Voltaire, en medio de furiosas agitaciones, gritaba furibundamente: Estoy abandonado de Dios y de los hombres. Se mordía los dedos, y echando mano a su vaso de noche, se lo bebió. Hubiera querido yo que todos los que han sido seducidos por sus libros hubieran sido testigos de aquella muerte. No era posible presenciar semejante espectáculo”.

La Marquesa de la Villete, en cuya casa murió Voltaire y que presenció sus últimos momentos, escribe textualmente: “Nada más verdadero que cuanto Mr. Tronchin –el médico, cuya declaración acabo de leer– afirma sobre los últimos instantes de Voltaire. Lanzaba gritos desaforados, se revolvía, se le crispaban las manos, se laceraba con las uñas. Pocos minutos antes de expirar llamó al abate Gaultier. Varias veces quiso hicieran venir a un ministro de Jesucristo. Los amigos de Voltaire, que estaban en casa, se opusieron bajo el temor de que la presencia de un sacerdote que recibiera el postrer suspiro de su patriarca derrumbara la obra de su filosofía y disminuyera sus adeptos. Al acercarse el fatal momento, una redoblada desesperación se apoderó del moribundo. Gritaba que sentía una mano invisible que le arrastraba ante el tribunal de Dios. Invocaba con gritos espantosos a aquel Cristo que él había combatido durante toda su vida; maldecía a sus compañeros de impiedad; después, deprecaba o injuriaba al cielo una vez tras otra; finalmente, para calmar la ardiente sed que le devoraba, llevóse su vaso de noche a la boca. Lanzó un último grito y expiró entre la inmundicia y la sangre que le salía de la boca y de la nariz”.

Esta es la muerte sin preparación próxima ni remota. Y conste, señores, que yo no afirmo la condenación de Voltaire; yo no digo que esté en el infierno. La Iglesia no lo ha dicho jamás. No sabemos lo que pudo ocurrir un segundo antes de separarse el alma del cuerpo, cuando se había producido ya el fenómeno de la muerte aparente. Pero sabemos lo que pasó en los últimos momentos visibles de su vida, puesto que lo presenciaron los testigos que acabo de citar. Si está en el infierno o no, eso no lo podemos asegurar, puesto que la Iglesia no lo ha dicho jamás. Pero, ¡qué terrible manera de comparecer ante Dios: sin preparación próxima ni remota!

Fuente: Fr. Antonio Royo Marín, O.P.

domingo, 8 de junio de 2014